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El consumo de alcohol y drogas al volante se ha generalizado de manera considerable hasta que el punto en que, según los datos del proyecto DRUID (Driving under the influence of Drugs, Alcohol and Medicines) se ha invertido el ratio alcohol/drogas, de manera que actualmente es mayor la frecuencia con la que se obtiene un resultado positivo en drogas en la carretera que uno por alcohol.

Las pruebas para detección de este tipo de conductas se venían haciendo hasta ahora de manera puntual dentro del programa citado anteriormente pero desde el pasado día 9 de Julio, la intención por parte de la los Agentes de Tráfico es llevar a cabo este tipo de verificaciones de manera generalizada, de la misma forma que se venía haciendo la de alcohol, en cualquier vía, día y hora.

Este tipo de controles tienen un carácter obligatorio y la negativa a su realización supone un delito recogido en el Código Penal. Será la saliva del conductor la que determine si conduce bajo los efectos de alguna sustancia ilegal. Las más comunes son el cannabis y la cocaína, teniendo en cuenta que España se encuentra a la cabeza de países con mayor número de consumidores de estas sustancias.

La preocupación por este tipo de conductas desde la DGT es máxima, ya en 2011, el 45% de los fallecidos en accidentes de tráfico presentaba positivo, según las pruebas forenses, por consumo de drogas, alcohol o psicofármacos, según datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

La importancia de estos controles está fuera de duda, conducir bajo los efecto de alguna sustancia psicoactiva afecta a las capacidades del conductor e incrementa la probabilidad de sufrir o provocar un accidente de manera considerable. En concreto, la conducción bajo los efectos de las drogas aumenta entre 2 y 7 veces la probabilidad de sufrir un accidente.

Delito de conducción de bajo los efecto de las drogas
Este tipo de conductas se encuentran tipificadas en el Código Penal. El artículo 379.2 establece que cualquier conductor de un ciclomotor o vehículo de motor que conduzca bajo los efectos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas o se niegue a la realización de las pruebas de detección de las mismas, será castigado con penas de prisión van desde los tres a seis meses y una multa económica de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Además, en cualquier caso, se producirá la prohibición de conducir vehículos a motor por un tiempo desde uno hasta cuatro años en el caso de conducir bajo los efectos de las drogas.
La negativa a someterse a la pruebas de detección también se encuentra castigada con penas de prisión de seis meses a un año y también la privación de conducir el vehículo por un período de uno a cuatro años.

Información enviada por Marco Esteban, abogado que pertenece al despacho de abogados Esteban Abogados Penalistas.


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